jueves, 2 de octubre de 2008

El VIII Foro Iberoamericano de Ministros de Medio Ambiente recomienda incorporar el concepto de sostenibilidad ambiental en los sistemas nacionales de

El VIII Foro Iberoamericano de Ministros de Medio Ambiente recomienda incorporar el concepto de sostenibilidad ambiental en los sistemas nacionales de educación

El Foro propone que los países iberoamericanos adopten un papel proactivo para permitir, en el proceso de negociación establecido bajo el plan de acción de Bali, un acuerdo sobre el futuro régimen de cambio climático a partir de 2012.
Se recomienda promover el desarrollo de programas y planes regionales encaminados a fortalecer el control ambiental, aplicando procesos de producción más limpia.
Este Foro se celebra en el marco de la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se llevará a cabo en El Salvador en el mes de octubre.

Más información

sábado, 27 de septiembre de 2008

La ONU prevé ocho millones de empleos 'verdes'

Público

El cambio climático puede pasar de ser un problema a una oportunidad para la creación de empleo. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó este jueves el informe Empleos verdes: hacia el trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones de carbono, en el que pronostica que las energías renovables podrían generar millones de empleos en las próximas décadas. Concretamente, el PNUMA prevé la creación de 2,1 millones de empleos en el sector eólico y 6,3 millones en el solar en 2030. En la actualidad 2,3 millones de personas trabajan en el mercado de las energías limpias.
Seguir leyendo

España se retrasa en la adaptación al cambio climático

El País

Si el cambio climático arrecia y el cauce del río sube en Holanda, desde hace ya cuatro años hay barrios enteros de casas preparadas para flotar. Venecia, una zona extremadamente vulnerable, tendrá listo en 2011 un sistema de murallas móviles subacuáticas para aislar el mar de la laguna que rodea la ciudad, cuando suba la marea. Mientras, en España se siguen autorizando construcciones de casas en la Manga del Mar Menor (Murcia) donde, dice Medio Ambiente, en 2050 habrá subido el nivel del mar 15 centímetros. El ministerio "aconsejó" el año pasado una moratoria urbanística que no ha sido atendida.
Seguir leyendo

lunes, 22 de septiembre de 2008

Piratas y tiburones - José Ignacio Torreblanca

Publicado en El País 22-9-08

Como las costas de Somalia están infestadas de piratas, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó en junio pasado a las fuerzas navales de los países con intereses pesqueros en la zona a perseguir a estos delincuentes del mar. Pero como confiesan los armadores de los atuneros españoles, estos piratas son sólo unos pobres desarrapados que en cuanto ven un arma se van por donde han venido. Nada que ver, desde luego, con las aguas de Nueva York, donde se reúnen los líderes mundiales estos días, que sí que están infestadas de tiburones cuyos comportamientos predatorios nos han llevado al borde del abismo y nos van a costar una fortuna, cientos de miles de empleos y años de sacrificios.
Seguir leyendo

Vilches, Amparo; Gil Pérez, Daniel; Toscano, Juan Carlos y Macías, Óscar Obstáculos que pueden estar impidiendo la implicación de la ciudadanía y, ...

Obstáculos que pueden estar impidiendo la implicación de la ciudadanía y, en particular, de los educadores, en la construcción de un futuro sostenible. Formas de superarlos

Amparo Vilches, Daniel Gil Pérez, Juan Carlos Toscano y Óscar Macías
Revista Ciencia, Tecnología y Sociedad - Número 11 - Volumen 4 - Julio de 2008

Resumen:
Pese a las numerosas advertencias y reiterados llamamientos de expertos e instituciones mundiales acerca de los graves problemas a los que la humanidad ha de hacer frente, la mayoría de quienes recibimos estos mensajes continuamos sin reaccionar ante ellos y proseguimos nuestras actividades y formas de vida habituales, adaptándonos a cambios aparentemente pequeños, pero que en pocas décadas están modificando dramáticamente las condiciones de vida en el planeta, afectando ya a miles de millones de seres humanos. Esta falta de respuesta es una de las razones fundamentales de la institución por Naciones Unidas de la Década de la Educación para un Desarrollo Sostenible (2005-2014), con el fin de lograr una implicación generalizada de los educadores de todos los niveles y de todas las áreas, tanto de la educación formal como de la no reglada, en la formación de la ciudadanía para la construcción de un futuro sostenible. Este artículo pretende analizar algunos de los obstáculos que impiden la implicación del conjunto de la ciudadanía, incluida la mayoría de los educadores, responsables políticos e incluso muchos científicos, en la construcción de un futuro sostenible y sugerir cómo hacerles frente.

Palabras clave: educación para la sostenibilidad; alfabetización científica de la ciudadanía; toma de decisiones; relaciones ciencia, tecnología, sociedad, ambiente (CTSA)


Despite numerous warnings and repeated calls from experts and institutions worldwide regarding the serious problems that humanity must confront, the majority of people who receive these messages fail to react and continue with their normal activity and style of life, adapting to apparently small changes, but which in few decades are dramatically modifying living conditions on Earth and already affecting billions of human beings. This lack of response is one of the main reasons why the United Nations Organisation introduced the Decade of Education for Sustainable Development (2005-2014). It is aimed at involving educators of all levels and in all fields from all over the world in the training of citizens in order to build a sustainable future. This article intends to analyse some of the obstacles that are impeding the involvement of society as a whole, including most educators, political leaders and even many scientists, in the building of a sustainable future and to suggest how such barriers should be tackled.

Key words: education for sustainability; scientific literacy for responsible citizenship; decision making; science-technology-environment-society (STES) relationships

Acceder

Metas 2021 - La educación que queremos para la generación de los bicentenarios

El pasado mayo, los ministros de Educación reunidos en El Salvador asumieron un importante compromiso que puede tener enormes repercusiones en Iberoamérica: acoger la propuesta “Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios” y avanzar en la elaboración de sus objetivos, metas y mecanismos de evaluación regional, así como iniciar un proceso de reflexión para dotarle de un fondo estructural y solidario. El pasado mayo, los ministros de Educación reunidos en El Salvador asumieron un importante compromiso que puede tener enormes repercusiones en Iberoamérica: acoger la propuesta "Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios" y avanzar en la elaboración de sus objetivos, metas y mecanismos de evaluación regional, así como iniciar un proceso de reflexión para dotarle de un fondo estructural y solidario.

Se iniciaba entonces un ambicioso proyecto que convierte a la educación en herramienta fundamental para el desarrollo de la región. El objetivo final es lograr a lo largo de la próxima década una educación que dé respuesta satisfactoria a demandas sociales inaplazables: lograr que más alumnos estudien, durante más tiempo, con una oferta de calidad reconocida, equitativa e inclusiva y en la que participen la gran mayoría de las instituciones y sectores de la sociedad. De esta forma se avanzará en la cohesión social y en la construcción de sociedades justas y democráticas.

Durante el mes de septiembre, el desarrollo de este proyecto ha dado un importante paso al haber quedado concretas y descritas esas metas en un elaborado documento que ha sido entregado al secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, por parte del secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi. El texto contiene los once objetivos generales a alcanzar en la próxima década junto con sus indicadores y niveles de logro, los programas que conducen a ellos, un exhaustivo análisis de la situación de partida, así como los retos y desafíos que plantea una iniciativa de estas dimensiones.

Se abre ahora una nueva etapa de participación y discusión colectiva de la propuesta ahora presentada, con el fin de lograr el máximo acuerdo social y político antes de su aprobación definitiva.

Ver documento

jueves, 3 de enero de 2008

California encabeza una cruzada contra Washington por las emisiones de los coches

California se ha lanzado en una cruzada, en la que participan otros 15 estados de EE UU, para que la administración Bush revierta una decisión tomada en diciembre que le negó el intento de establecer nuevos estándares más estrictos contra las emisiones de humo de los coches. La demanda devuelve el tema a los tribunales donde los estados han cosechado últimamente varios éxitos en sus constantes esfuerzos por doblegar a la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) en la lucha contra el calentamiento global.

El
País - Seguir leyendo

miércoles, 2 de enero de 2008

El principal problema es el rápido aumento de la población

Fuente Público
TONI POLO - Barcelona - 29/12/2007 21:00


Perforar el hielo, extraer muestras de hasta cuatro kilómetros de profundidad y leerlas. Ése es uno de los trabajos a los que se dedica Raymond Bradley, director del Centro de Investigación sobre el Sistema Climático de la Universidad de Massachussetts (EEUU).

"Lo que más me fascina de mi trabajo es estudiar el cambio de clima. Entender el pasado para comprender el presente", dice. "Hablo con el pasado", resume el biólogo. Y aquél le cuenta que en 20 años el planeta ha alcanzado la temperatura más alta del último milenio.


La actividad humana ha pasado a ser significativa en los registros climáticos del planeta. "Los volcanes, la energía del Sol, los casquetes solares... todos los fenómenos naturales han causado los cambios climáticos a lo largo de la historia", explica Bradley, y precisa: "La actividad humana nunca había sido tan importante hasta ahora".

El gráfico de la temperatura del planeta en los siglos pasados era una línea recta con altibajos: picos de temperaturas elevadas y registros más bajos, pero el resultado era, más o menos, horizontal. Ahora hay factores añadidos, como las emisiones de CO2 a la atmósfera y, en las últimas décadas, el gráfico ha ido trazando una línea claramente ascendente.


Para hacer el cálculo ha habido que averiguar la temperatura de la Tierra en distintas épocas. "Sólo tenemos termómetros desde hace unos 150 años", reflexiona. "Para remontarnos en el tiempo tenemos que buscar lugares sensibles a las temperaturas y encontrar indicios con los que reconstruir cómo era en el pasado", detalla.

Estas pistas son archivos naturales. "Reconstruimos la temperatura de la Tierra en diferentes lugares", comenta Bradley. "Según las especies de organismos presentes podemos deducir qué temperatura había en el pasado, ya que cada organismo necesita unas particularidades climáticas. A partir de estos datos podemos retroceder en el tiempo, extrapolar registros y dibujar un mapa climático global".


La importancia del hielo
Por encima de los archivos de los que habla Bradley está el hielo, porque proporciona datos mucho más precisos que cualquier otro elemento: "El hielo es perfectamente limpio. Estudiamos el agua pero, además, los gases que han quedado atrapados en pequeñas burbujas. Ahí encontramos metano, que es uno de los mejores indicadores de las temperaturas, y también oxígeno y CO2". Según la profundidad a la que se hayan encontrado, corresponden a una era, igual que en los estratos en la tierra.

Los resultados no son muy halagadores. "Es preocupante, claro que lo es", afirma el científico. "¿Si soy optimista con vistas al futuro? En cuanto a la actitud y la actividad del ser humano, todo lo contrario. El principal problema en la lucha contra el cambio climático es el rápido aumento de la población, porque no sé cómo se puede parar".

Pero para Raymond Bradley, hay esperanza: "Lo que me hace ser optimista es la tecnología", reconoce. "En 10 años se ha avanzado mucho y se han aportado ideas de energías renovables: el viento y el Sol, sin ir más lejos, en España". Tal vez falte que la gente se conciencie, a pesar de que se ha hecho mucho por divulgar...

"Es evidente que Al Gore ha hecho un gran trabajo con su documental Una verdad incómoda pero luego hay que conseguir que los ciudadanos adopten esos comportamientos", dice. Indignado con Bush Bradley se muestra muy crítico con la política de su país a este respecto: "Es una lástima que a la Administración Bush no le preocupe apenas el calentamiento global", se queja. "No he participado directamente en la reciente reunión de Bali. Pero Bush ha mantenido su postura contra el límite en las emisiones de CO2. Da la impresión de que quiere retrasar el acuerdo y que tome la decisión el siguiente Gobierno".

Pero también en este sentido Bradley detecta buenas vibraciones: "Están pasando muchas cosas en los EEUU. Hay muchos Estados, como California, que han formulado leyes para limitar las emisiones de CO2. Otros están exigiendo límites a las centrales de energía. El cambio climático está siendo discutido por todos los candidatos a la presidencia, por lo que espero que las cosas cambien una vez Bush haya dejado la Casa Blanca".

martes, 6 de noviembre de 2007

Ciencias para el mundo contemporáneo. Nueva asignatura en el Bachillerato.

La recientemente aprobada reforma del Bachillerato en España tiene como novedad la asignatura "Ciencias para el mundo contemporáneo". Los contenidos giran alrededor de la información y la comunicación, la necesidad de caminar hacia la sostenibilidad del planeta, la salud como resultado de factores ambientales y responsabilidad personal, los avances de la genética y el origen del universo y de la vida. Todos ellos interesan a los ciudadanos, son objeto de polémica y debate social y pueden ser tratados desde perspectivas distintas, lo que facilita la comprensión de que la ciencia no afecta sólo a los científicos, sino que forma parte del acervo cultural de todos.

http://www.oei.es/noticias/spip.php?article1313

lunes, 15 de octubre de 2007

Blog action day - Cambio climático: una innegable y preocupante realidad

La alerta ante la influencia de las acciones humanas en la evolución del clima comienza a cobrar fuerza a finales de los años sesenta con el establecimiento del Programa Mundial de Investigación Atmosférica, si bien las primeras decisiones políticas en torno a dicho problema se adoptan en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano (CNUMAH). En dicha Conferencia, se propusieron actuaciones para mejorar la comprensión de las causas que estuvieran pudiendo provocar un posible cambio climático. Ello dio lugar en 1979 a la convocatoria de la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima.

Otro paso importante, para impulsar la investigación y adopción de acuerdos internacionales para resolver los problemas, tuvo lugar con la constitución, en 1983, de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo conocida como Comisión Brundtland. El informe de la Comisión subrayaba la necesidad de iniciar las negociaciones para un tratado mundial sobre el clima, investigar los orígenes y efectos de un cambio climático, vigilar científicamente el clima y establecer políticas internacionales para la reducción de las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero.

A finales de 1990, se celebró la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima, reunión clave para que Naciones Unidas arrancara el proceso de negociación que condujese a la elaboración de un tratado internacional sobre el clima.

Hoy, tras décadas de estudios, no parece haber duda alguna entre los expertos acerca de que las actividades humanas están cambiando el clima del planeta. Ésta fue, precisamente, la conclusión de los Informes de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC http://www.ipcc.ch/), organismo creado en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con el cometido de realizar evaluaciones periódicas del conocimiento sobre el cambio climático y sus consecuencias. Hasta el momento, el IPCC ha publicado cuatro informes de Evaluación, en 1990, 1995, 2001 y 2007, dotados del máximo reconocimiento mundial. El día 2 de febrero de 2007 se hizo público, con un notable y merecido impacto mediático, el IV Informe de Evaluación del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC), organismo científico de Naciones Unidas.

Miles de científicos habían puesto en común los resultados de sus investigaciones, plenamente concordantes, y la conclusión puede resumirse en las palabras pronunciadas por Achim Steiner, Director del Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA): “El 2 de febrero pasará a la historia como el día en que desaparecieron las dudas acerca de si la actividad humana está provocando el cambio climático; y cualquiera que, con este informe en la mano, no haga algo al respecto, pasará a la historia como un irresponsable”.

Los resultados de estos análisis son realmente preocupantes: la proporción de CO2 en la atmósfera, por ejemplo, ha aumentado de forma acelerada en las últimas décadas, provocando un notable incremento del efecto invernadero (Balairón, 2005). Y, antes de referirnos a las causas de este alarmante fenómeno, es preciso salir al paso del frecuente error que supone hablar negativamente del efecto invernadero. Gracias a que hay gases “de efecto invernadero” en la composición de la atmósfera (dióxido de carbono, vapor de agua, óxido de nitrógeno, metano…) la energía solar absorbida por el suelo y las aguas no es total e inmediatamente irradiada al espacio al dejar de ser iluminados, sino que la atmósfera actúa como las paredes de vidrio de los invernaderos y, de este modo, la temperatura media de la Tierra se mantiene en torno a los 15º C. Así se logra un balance energético natural que evita tremendas oscilaciones de temperatura, incompatibles con las formas de vida que conocemos.

El problema no está, pues, en el efecto invernadero, sino en la alteración de los equilibrios existentes, en el incremento de los gases que producen el efecto invernadero, debido fundamentalmente a la emisión creciente de CO2 que se produce al quemar combustibles fósiles como carbón o petróleo , sin olvidar que hay otros gases, como el metano, óxido nitroso, clorofluorcarbonos, hidrofluorcarbonos, vapor de agua y el ozono, que contribuyen también a ese efecto y las emisiones de la mayoría de ellos crecen cada año.

Es chocante, por ejemplo, que los compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) hayan sustituido a los fluorclorocarbonados (CFC), causantes de la destrucción de la capa de ozono, en los aerosoles y equipos de refrigeración. Se evita así esa destrucción de la capa de ozono, pero se sigue contribuyendo al incremento del efecto invernadero. Y lo mismo ocurre con los proyectos para construir nuevas centrales térmicas, que siguen adelante en muchos países, pese a que comportarán un notable aumento de las emisiones de CO2, además de provocar otras formas de contaminación sin fronteras, como la lluvia ácida, que contribuyen a destruir los bosques, reduciendo, por tanto, la capacidad de absorción del dióxido de carbono. De hecho, la responsabilidad del incremento del efecto invernadero y el consiguiente aumento de la temperatura media del planeta, es compartida casi al 50% entre la deforestación y el aumento de emisiones de CO2 y demás gases invernadero. Y las consecuencias de degradación ambiental comienzan ya a ser perceptibles (Folch, 1998; McNeill, 2003; Vilches y Gil, 2003; Lynas, 2004; Duarte, 2006):

disminución de los glaciares y deshielo de los casquetes polares, con la consecuente subida del nivel del mar y destrucción de ecosistemas esenciales como humedales, bosques de manglares y zonas costeras habitadas;
deshielo, en particular, del permafrost, (suelos congelados de la tundra siberiana, Canadá y Groenlandia) que encierra musgo y liquen acumulados desde la última glaciación y que, al descongelarse, se descomponen emitiendo metano, gas cuyo efecto invernadero es más de 100 veces superior al CO2, lo que podría dar lugar a lo que Pearce (2007) denomina un tsunami atmosférico y que está provocando ya el derrumbamiento de numerosos edificios y la ruptura de oleoductos y carreteras en Siberia y Alasca (Gore, 2007);
transformación de los océanos en fuente de CO2 en vez de sumideros debido al aumento de temperatura.
alteraciones en las precipitaciones y un aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos (sequías, grandes incendios, huracanes, lluvias torrenciales e inundaciones, avalanchas de barro...);
modificaciones en las migraciones de aves con graves consecuencias para la biodiversidad.
acidificación de las aguas y destrucción de los arrecifes de coral, auténticas barreras protectoras de las costas y hábitat de innumerables especies marinas;
erosión y desertización;
alteración de los ritmos vitales de numerosas especies;
...
Todo ello con graves implicaciones sociales, en particular, con repercusiones en la agricultura, los bosques, las reservas de agua… y, en definitiva, para la salud humana: aumento de la mortalidad asociado a las olas de calor, y otros fenómenos extremos, incremento de alergias, enfermedades respiratorias, diferentes tipos de cáncer, etc. (Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988; McNeill, 2003; Duarte, 2006).

Los cambios provocados por los seres humanos están siendo tan profundos que se habla de una era geológica nueva, el antropoceno, término propuesto por el premio Nobel Paul Crutzen (Crutzen y Stoermer, 2000) para destacar la responsabilidad de la especie humana (Pearce, 2007). Y las nuevas predicciones del IPCC para el siglo XXI señalan que las temperaturas globales seguirán subiendo, el nivel del mar experimentará ascensos significativos y la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos aumentará.

Una retroacción particularmente preocupante es la posible alteración en la circulación termohalina y sus consecuencias (Broecker, 1991). Se denomina así a las corrientes oceánicas impulsadas por flujos superficiales de aguas saladas y cálidas (de ahí su nombre) procedentes de los trópicos que en el ártico y la región antártica se enfrían y se hacen más densas, hundiéndose a grandes profundidades. Esas aguas profundas se desplazan y van recorriendo los océanos hasta emerger de nuevo al calentarse regresando por superficie al atlántico donde comenzará un nuevo ciclo. La circulación termohalina actúa así como una gran cinta transportadora oceánica que juega un papel fundamental en la distribución de agua caliente desde los trópicos hasta las regiones polares y en el intercambio de CO2 entre la atmósfera y los océanos. Pero, debido a la elevación de la temperatura en los casquetes polares y consiguientes incrementos de agua dulce procedentes del deshielo, el agua puede no alcanzar la densidad suficiente para hundirse, lo que podría provocar, según los expertos, una relentización de la circulación termohalina llegando incluso al colapso (Duarte, 2006; Gore 2007; Pearce 2007), con drásticas consecuencias sobre el clima global del planeta.

Es cierto también que las consecuencias son, en parte, impredecibles. Hay que tener en cuenta que el clima es un sistema tremendamente complejo que no sólo comprende la atmósfera, sino también los océanos, hielos, la tierra y su relieve, los ríos, lagos, aguas subterráneas... La radiación solar, la rotación de la Tierra, la composición de la atmósfera y los océanos afectan a este sistema y cambios pequeños en parámetros importantes, como la temperatura, pueden causar resultados inesperados y no lineales. Ello se ha aprovechado por algunos, hasta muy recientemente, para decir que "las cosas no están claras" y justificar así su rechazo a la adopción de medidas. Pero, como ha señalado la Unión Geofísica Americana (AGU), institución científica internacional de más de 35000 miembros, "el nivel actual de incertidumbre científica no justifica la falta de acción en la mitigación del cambio climático".

Ya no es posible negarse a aceptar que estamos en una situación de emergencia planetaria. No es posible seguir afirmando que "el planeta es muy resistente, que lo que los humanos estamos haciendo con la Tierra es nimio comparado con los cambios que ha experimentado antes por causas naturales; que ya ha habido otros cambios notables en la composición de la atmósfera y en la temperatura, hubo glaciaciones… y la Tierra continuó girando". Todo ello es verdad: en el pasado también ha habido alteraciones en la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero que han originado profundos cambios climáticos. Sin embargo, como han señalado los meteorólogos, el problema no está tanto en los cambios como en la rapidez de los mismos (http://www.mma.es/oecc/index.htm): baste señalar que la proporción de CO2 en la atmósfera se ha incrementado en 200 años… ¡más que en los 10000 precedentes! Y Delibes de Castro puntualiza: "Nunca ha habido tanto CO2 en la atmósfera desde hace al menos 400 000 años. Y seguramente nunca, en esos cuatro mil siglos, ha hecho tanto calor como el que me temo hará dentro de pocos lustros" (Delibes y Delibes, 2005).

Pero no es necesario esperar: según un reciente estudio, realizado por científicos del Instituto Goddard de la NASA, la Tierra está alcanzando las temperaturas más altas desde hace 12000 años, señalando que si aumenta un grado más igualará el máximo registrado en el último millón de años.

"Esto significa -explican los autores del estudio- que un mayor calentamiento global de un grado define un nivel crítico. Si el calentamiento se mantiene en ese margen, los efectos del cambio climático podrían ser manejables, porque durante los periodos interglaciales más templados, la Tierra era más o menos como es hoy. Pero si las temperaturas suben dos o tres grados centígrados más, probablemente veremos cambios que harán de la Tierra un planeta diferente del que conocemos hoy. La última vez que la superficie del planeta alcanzó esas temperaturas, hace unos tres millones de años, se estima que el nivel del mar era unos 25 metros más alto que el actual". Y el estudio se refiere a claros indicios de cómo el calentamiento global ha empezado a mostrar sus efectos en la naturaleza.

El punto crítico de un proceso irreversible está, pues, a sólo uno o dos grados más y desde hace 30 años se ha acelerado el calentamiento, aumentando la temperatura media en 0.2 ºC cada 10 años. Si el proceso continuara, el desastre global se produciría en poco más de 50 años.

En consecuencia, aunque existen todavía muchas incertidumbres que no permiten cuantificar con la suficiente precisión los cambios del clima previstos, la información validada hasta ahora es suficiente para tomar medidas de forma inmediata, de acuerdo al denominado "principio de precaución" al que hace referencia el Artículo 3 de la Convención Marco sobre Cambio Climático. Nos remitimos también a este respecto a las “Pautas para aplicar el principio de precaución a la conservación de la biodiversidad y la gestión de los recursos naturales” (http://www.pprinciple.net/). Como señala Duarte (2006) el calentamiento global “es una realidad en la que estamos ya plenamente inmersos” y “su consideración como especulación o como proceso futuro aún por llegar solo puede retrasar la adopción de medidas de adaptación y mitigación y, con ello, agravar los impactos de este importante problema”.

Resulta absolutamente necesario, pues, interrumpir esta agresión a los equilibrios del planeta para hacer posible un futuro sostenible. Por ello en 1997, como resultado de un acuerdo alcanzado en la Cumbre de Río en 1992, se firmó el Protocolo de Kyoto, por el cual los países firmantes asumían el compromiso de reducir las emisiones en porcentajes que varían según su contribución actual a la contaminación del planeta, estableciendo sistemas de control de la aplicación de estas medidas.

Para que el acuerdo entrara en vigor, se estableció un mínimo de 55 países firmantes que sumaran en conjunto al menos un 55% de las emisiones correspondientes a los 39 países implicados en el acuerdo. Y aunque existen países como EEUU (con mucho, el más contaminante) que no asumen todavía el Protocolo de Kyoto y por lo tanto no se comprometen a aplicar las medidas que en él se plantean, tras su ratificación por el parlamento ruso en octubre de 2004 se aseguraron los apoyos necesarios para su entrada en vigor, que tuvo lugar el 16 de febrero de 2005. Una fecha que, sin duda, pasará a la historia como el inicio de una nueva etapa en la protección del medio ambiente por la comunidad internacional. Pese a que se trata solamente de un primer paso todavía tímido en la regulación de la contaminación ambiental, en la lucha contra el cambio climático, la importancia de este hecho es enorme por lo que supone de regulación global de un ámbito que afecta a numerosos aspectos de nuestras actividades y un paso hacia la cada vez más imprescindible prevención de riesgos y la gestión integrada de los recursos del planeta (Mayor Zaragoza, 2000; McNeill, 2003; Riechmann, 2003). Una gestión que exige, además de medidas políticas a escala planetaria, como el Protocolo de Kyoto, el impulso de tecnologías para la sostenibilidad y un sostenido esfuerzo educativo capaz de modificar actitudes y comportamientos, como el que pretende la Década de la Educación para la sostenibilidad.

Referencias en este resumen

BALAIRÓN, L. (2005). El cambio climático: interacciones entre los sistemas humanos y los naturales". En Nombela, C. (Coord.), El conocimiento científico como referente político del siglo XXI. Fundación BBVA.
BROECKER, W. S. (1991). The Great Ocean Conveyor. Oceanography, 4, 79-89.
COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
CRUTZEN, P. J. y STOERMER, E. F. (2000). The “Anthropocene”. Global Change Newsletter, 41, 12-13.
DELIBES, M. y DELIBES DE CASTRO, M. (2005). La Tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona: Destino.
DUARTE, C. (Coord.) (2006). Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra. CSIC.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoción y ética. Barcelona: Ed. Ariel.
GORE, A. (2007). Una verdad incómoda. Barcelona: Gedisa S.A.
LYNAS, M. (2004). Marea alta. Noticia de un mundo que se calienta y cómo nos afectan los cambios climáticos. Barcelona: RBA Libros S. A.
McNEILL, J. R. (2003). Algo nuevo bajo el Sol. Madrid: Alianza.
MAYOR ZARAGOZA, F. (2000). Un mundo nuevo. Barcelona: UNESCO. Círculo de lectores.
PEARCE, F. (2007). La última generación. Benasque: Barrabes
RIECHMANN, J. (2003). Cuidar la T(t)ierra. Barcelona: Icaria.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Capítulo 4.

Cita recomendada

VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2006). «Cambio climático: una innegable y preocupante realidad» [artículo en línea]. OEI. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].

jueves, 30 de agosto de 2007

Los países industrializados negocian la reducción de hasta un 40% de emisiones de CO2 en 2020

Los países industrializados negocian reducir entre un 25% y un 40% sus emisiones de CO2 en el año 2020, de acuerdo con el borrador del documento que van a aprobar mañana los firmantes del Protocolo de Kioto y que deberá ser ratificado en la conferencia internacional sobre el clima que tendrá lugar en Bali del 3 al 14 de diciembre de este año.

El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático preveía la reducción de un 5,6% de CO2 en un periodo comprendido entre 2008 y 2012 respecto a las emisiones de 1990. Los países firmantes negocian ahora el porcentaje de reducción a partir de 2012. Según el último informe de los científicos del Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC), los estados deberían adquirir un compromiso de reducción entre el 25 y el 40% para frenar el efecto invernadero.


Seguir leyendo

Los increíbles métodos de las tribus africanas para combatir el sida

Los brujos o chamanes de ciertas tribus de Kenia, figuras consideradas por ciertas comunidades como verdaderos médicos de cabecera, son la fuente de creencias erróneas sobre el sida y de los cuestionables tratamientos caseros contra la enfermedad. Porque los curanderos aconsejan desde las plantas medicinales y alimentos naturales, hasta mantener relaciones con menores o elaborar pócimas a base de pene de niño para eliminar el virus.

Esta es la experiencia de Elena Alonso, responsable de Sida de Médicos sin Fronteras (MsF), que además de Kenia conoce la situación sanitaria que se vive hoy en países como Zimbabue, Malawi o Zambia. La profesional asegura que en África, además de la pobreza, sobre todo es necesario superar muchas creencias erróneas para enfrentar la epidemia.

Alonso relata que la mutilación de niños para preparar medicinas anti-sida o mantener relaciones con menores no es nueva y que está muy extendida en el continente a pesar de los esfuerzos que realizan las organizaciones humanitarias y los gobiernos locales para erradicarlas y atender a las víctimas.

'El gobierno desprecia los antirretrovirales'

"En Malawi se cree por ejemplo, que hacer el amor con niñas vírgenes cura el sida. Las autoridades sanitarias han colocado carteles gigantes por las calles en los que se puede leer Tener relaciones con niñas no te va a curar. Los abusos, sin embargo, continúan", denuncia Alonso, quien recuerda que hace algunos años, varios niños keniatas que sufrieron mutilaciones fueron traídos a España por un médico valenciano para ser operados.

La técnico en sida considera que las autoridades de estos países suelen colaborar con las ONG y organizaciones de lucha contra el sida que impulsan programas de prevención y control de la enfermedad. Salvo excepciones lamentables, dice, como Sudáfrica, donde el gobierno desprecia los antirretrovirales como tratamiento contra el VIH en favor del uso de productos naturales como el ajo, el limón o la patata.

No obstante, dice Alonso, son los brujos o chamanes, los líderes de determinadas sectas religiosas y las ancianas parteras africanas, quienes realmente mandan a la hora de asesorar a la población en materia sanitaria. "Acudir al brujo o médico de medicina natural de la comunidad es la primera ayuda que piden los enfermos, después está el hospital", acota Alonso.

Fuente: El País

lunes, 20 de agosto de 2007

Protesta ecologista en el aeropuerto de Londres contra el cambio climático

Cerca de mil personas se manifestaron ayer en las cercanías del aeropuerto londinense de Heathrow para protestar por la contribución que en el cambio climático pueden tener los gases de efecto invernadero emitidos por las turbinas de los aviones. Los manifestantes intentaron formar una cadena humana en lo que será la futura tercera pista de este aeropuerto, dentro de un proyecto de expansión del mismo al que se oponen. Por Heathrow pasan cada año unos 70 millones de viajeros. Con ruido de tambores, gritos y silbatos de fondo, los rostros pintados y portando pancartas y paraguas multicolores, los manifestantes avanzaron unos tres kilómetros.

Más información

Otro desnudo contra el cambio climático

Cientos de personas desnudas formaron una "escultura viviente" en el glaciar Aletsch, de Suiza, para llamar la atención sobre el cambio climático. Los nudistas fueron convocados por el fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick, famoso por sus imágenes de multitudes desnudas en lugares públicos.

"El derretimiento de los glaciares es una señal indiscutible de cambio climático mundial", denunció el grupo ambientalista Greenpeace, coorganizador de la sesión fotográfica. La ONG advirtió que la mayoría de los glaciares suizos desaparecerán en 2080 si el calentamiento global sigue a su ritmo actual.

La sesión fotográfica se realizó con 10 grados de temperatura y, según Greenpeace, no causó impacto sobre el medio ambiente.

Proponen replantear ciudades ante el cambio climático

Estocolmo, agosto 19 (AFP).- Aumento del nivel del mar, deshielo de los glaciares, lluvias intensas, huracanes: ante las consecuencias de un planeta que se calienta, resulta urgente adaptar, e incluso reinventar, el desarrollo urbano, estiman expertos del sector del agua.

Cuando cerca del 80% de la población mundial vive a menos de 50 km de las costas, el Instituto Internacional del Agua en Estocolmo (SIWI) recuerda que “uno de los numerosos efectos del cambio climático es la subida del nivel del mar”.

“Deberíamos insistir de verdad en el hecho de que la dimensión climática debe tomarse en cuenta (en la planificación urbana), deberíamos dotarnos de mapas de vulnerabilidad, desarrollar programas de acción”, indicó a la AFP Johan Kuylenstierna, director de la Semana Mundial del Agua.

Este congreso anual estuvo reunido hasta el sábado en Estocolmo en su 17ª edición, en presencia de unos 2.500 expertos del sector del agua llegados de todo el mundo. El cambio climático ocupó un lugar preponderante en la agenda de este año.

“La gestión del agua es una herramienta importante para encarar el cambio climático. Administrando correctamente el agua, nos preparamos también correctamente para el cambio climático”, resumió Kuylenstierna.

Según él, el hombre se enfrenta hoy al doble reto del crecimiento de la población mundial y del calentamiento del planeta.

“Por ejemplo, hace cien años, Bangladesh tenía una cuarta parte de su población actual. Si se producía una inundación, los efectos eran entonces menos importantes que hoy (...) A esto se añade ahora el cambio climático”, explicó.

Inundaciones en la India, Nepal y Bangladesh han dejado desde junio millones de damnificados y 1.900 muertos.

Según el SIWI, “el cambio climático, combinado con una población que sigue aumentando y a la expansión de los centros urbanos, es una receta para que haya catástrofes”.

“Las ciudades costeras podrían verse amenazadas si no se toman ahora medidas para adaptarse y rebajar” los efectos del calentamiento climático, estima el instituto. Según Kuylenstierna, una de las medidas podría ser “desplazar a las poblaciones que viven (...) cerca de los ríos y cerca del mar”. “Son regiones muy atractivas, pero quizás tengamos que aceptar, por fin, que no podemos actuar siempre contra la naturaleza”, añadió.

Kuylenstierna se congratuló de que algunas compañías de seguros en Estados Unidos hubieran advertido recientemente de que se negarían a asegurar ciertas viviendas si están construidas en zonas consideradas de riesgo. Resulta evidente que ante la dificultad de cambiar los comportamientos de ciudadanos y responsables políticos, el dinero y la presión económica son argumentos convincentes, observó.

Según Sunita Narain, directora del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente de India, este país se encuentra en pleno proceso de urbanización y conoce un ‘boom’ de la construcción en las ciudades.

Una ocasión para integrar los posibles efectos del cambio climático y reinventar “nuevos modelos” de ciudades, estima esta influyente experta.

“El cambio climático significa que cada vez habrá más acontecimientos imprevisibles, cada vez más inundaciones. Tenemos que prever una gestión del agua, a dónde irá”, explicó Narain, y destacó que hasta ahora la construcción de las ciudades gira en torno a los edificios, sin tener en cuenta la cuestión del agua.

“Tenemos que hacer ciudades más resistentes al cambio climático”, estimó, y subrayó también la importancia de instaurar medidas, en particular en el sector del transporte, para luchar contra el calentamiento del planeta y reducir las emisiones de CO2.

Fuente: El Carabobeño